Un viaje a medida por Marruecos

Un viaje a medida por Marruecos

Un viaje a medida por Marruecos

Este ha sido un viaje a medida por Marruecos, diseñado adhoc para un grupo de amigos y propietarios de un equipo de Moto2 del Mundial de Motociclismo que decidieron conocer Marruecos en moto, aprovechando su paso por el Gran Premio de Jerez.

El lugar de partida fue el Parador de Cádiz, en el que devolvieron los coches de alquiler utilizados durante estos días de carreras.

Ofrecimos el obligado y necesario breafing vespertino en el hotel, comentándoles normas y consejos a los que debemos atenernos cuando viajamos en grupo; más en un país como Marruecos debido al peligro que supone el tránsito de peatones y animales, unido a una escasa y deficiente señalización.
Una relajada cena nos sirvió para la presentación oficial entre todos los participantes y el staff de organizaDOS.net. A la mañana siguiente partiríamos temprano para viajar en el ferry que cogeríamos desde Tarifa.

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Las motos preparadas en la puerta del hotel con sus respectivos números identificativos se corresponden con cada participante y equipaje, que irá en el vehículo de apoyo durante todo el viaje.

Al tratarse de BMW de alquiler, una pequeña charla explicativa de los modos de funcionamiento se hace necesaria, así como ajustar reglajes, manetas, altura, etc. Comienza la aventura.

En el embarque al ferry nos encargamos del trámite aduanero. La travesía fue cómoda y rápida, y nos permitió continuar conversando sobre aquello que nos depararía este viaje a medida por Marruecos.

Nos encontramos a un veterano viajero en moto, un policía austriaco retirado que llevaba muchos años recorriendo el mundo en moto. Curioso, Marruecos aún no lo conocía, y a ello se disponía. Eckart, que así se llama nuestro amigo, nos pidió en el ferry uno de los cuadernos de viaje, que entregamos siempre a todos nuestros participantes, donde se recogen a modo de resumen: las etapas a recorrer, kilómetros, curiosidades, información, etc., en definitiva, un cuaderno de ruta. Tras leerlo detenidamente nos preguntó si podía hacer algunas etapas con nosotros y ahí comenzó nuestra amistad.

Un viaje a medida por Marruecos
El desembarco fue rápido también, no tanto el trámite aduanero; tardamos varias horas hasta que conseguimos pisar Tánger, y decidimos comer en la denominada Ciudad Blanca.

Espectacular carretera la que une Tánger con nuestro próximo destino, Chefchaouen, pasando por Tetuán. Innumerables curvas y cambios de rasante con kilométricas playas nos acompañaron en todo momento.

A medida que nos acercábamos al punto de llegada, el paisaje iba transformándose radicalmente y las montañas parecían crecer junto con vertiginosos acantilados y verdes prados.

Arribamos al pueblo azul, por el color añil impregnado en las paredes, suelos y escalinatas de sus intrincadas calles. Allí entregamos las maletas del vehículo de apoyo para que las llevaran al increíble hotel que nos esperaba.

Después de disfrutar del spa, baños y masajes nos dispusimos a cenar eligiendo en esta ocasión una coqueta terraza con preciosas vistas, por cierto, Eckart seguía con nosotros. Nos preguntó si podíamos gestionarle una habitación y le conseguimos una en el hotel de al lado, pues el nuestro estaba completo. Parece ser que este viaje de organizaDOS.net le gustó más que el que tenía planificado. Consultamos a los miembros del grupo si tenían inconveniente, y todo lo contrario, Eckart ya estaba totalmente integrado en esta “familia”.

Partimos hacia Fez, majestuosa ciudad donde visitamos el popular barrio de los curtidores, y en la que nos esperaba Hassan, nuestro buen amigo y guía oficial que nos acompañó todo este día. De camino probamos el famoso té y paramos en las ruinas de la antigua ciudad romana de Volúvilis en la que se encuentran los restos arqueológicos mejor conservados y más visitados de Marruecos.

Una comida a modo de picnic resultó ser una experiencia muy divertida y además apenas nos quitó tiempo, comparado con la tardanza que supone parar en los restaurantes de Marruecos donde se toman la vida con mucha tranquilidad, como reza el lema del desierto: “La prisa mata”.

Un viaje a medida por MarruecosYa en Fez, sus 8.500 calles y más de 300 barrios componen la Medina fortificada más grande del mundo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Toda la tarde la dedicamos a visitar su entramado laberíntico incluido el barrio de curtidores, a pesar de ese inconfundible olor que le caracteriza fruto del excremento de paloma que utilizan para curtir las pieles.

Por la noche degustamos la gastronomía tradicional en la mismísima Medina, ¡todo un lujo!

Rumbo a Merzouga, el desierto cada vez está más cerca, de hecho, se empieza a sentir ya el aumento de temperatura. Y es que una de las grandes ventajas para aquellos que siempre viajamos en moto, frente a los que lo hacen en coche, reside en que apreciamos todo de manera más intensa, los cambios de temperatura constantes, orografía, paisajes, etc.

Tras pasar la ciudad militar de Er-Rachidia dirección Erfoud, situada en un oasis en el desierto del Sáhara, la parada obligatoria fue en el mirador de Aosfous desde donde pudimos contemplar el inmenso palmeral que recorre kilómetros por todo el cañón que deja a su paso el río Ziz.

La entrada al desierto es un momento que por más y más que lo hagamos nunca dejará de perder espectacularidad. Un inmenso mar de dunas naranjas comenzó a vislumbrarse al final de la carretera, y nos acompañó durante el resto de la jornada,

En este punto se produjo el gran cambio, dejamos nuestras motos para subirnos al medio de transporte más apreciado de esta zona, el dromedario. Estos fueron los encargados de llevarnos durante más de una hora por el desierto hasta llegar a nuestro campamento de haimas, lugar donde pasamos la tarde y noche.

Una enorme hoguera, tés y cánticos beréberes nos recibieron en el campamento, todo un espectáculo bajo un cielo de terciopelo oscuro cubierto con un asombroso e inmenso manto de estrellas.

Un viaje a medida por marruecosNuestro destino al día siguiente fueron las Gargantas del Toldra y del Dades, ambas compiten en belleza y espectacularidad, y es que la singularidad de sus formaciones rocosas, grandes paredes verticales de color rojizo, te envuelven en la grandiosidad de la naturaleza.

Intentamos no llegar demasiado tarde a nuestro hotel para poder disfrutar de él. ¡Mereció la pena!

Un viaje a medida por MarruecosDespués nos dirigimos a la majestuosa Marrakech, la joya de la cultura beréber. No sin antes pasar por un lugar imprescindible en este viaje, Ksar de Ait Ben Haddou considerado Patrimonio de la Humanidad y testigo de varias películas como Gladiator y Cleopatra, en las que nuestro amigo y guía participó como figurante. Jammal, fue el encargado de enseñárnoslo en profundidad hasta el punto de llevarnos a su casa e invitarnos a un té, y de paso intentar vendernos alguna de las alfombras que teje allí su familia.

Antes de arribar a Marrakech conocimos la ciudad de Ouarzazate, también llamada La Puerta del Desierto o El Hollywood de África, pues alberga varios estudios de cine entre los que se encuentra uno de los más grandes del mundo, los Atlas Studios. Innumerables productoras han acudido a ellos para rodar películas, como La Guerra de las Galaxias, Asterix, etc.

Siempre vais con prisas” nos dice Jammal cada vez que nos vemos. Nos hubiera encantado quedarnos pero hay que seguir, Marrakech nos llama y todavía no sabíamos cómo nos encontraríamos el Alto del Tichka, puerto de montaña situado en el medio Atlas que comunica el desierto con la gran urbe. Es un misterio conocer qué parte del Tichka estará en obras o desprendiéndose cada vez.

Pero antes descubrimos la Ruta de las Mil Kasbahs, o Ruta de las Fortalezas, precioso recorrido en el que pasamos multitud de pueblos típicos salpicados en las rocas, como si de las Alpujarras marroquíes se tratara.

Un viaje a medida por Marrueco

Marrakech es y será siempre eso… la gran Marrakech. Su elegancia y contrastes la hacen única. Un paseo por la Medina y sus estrechas callejuelas, los zocos y sus rincones donde se agrupan los artesanos o la Madraza de Ali Ben Youssef, escuela teológica de gran importancia histórica y belleza arquitectónica.

El momento de la cena fue una grata sorpresa que casi nunca deja indiferente a los visitantes; espectáculos de danza y bailes típicos amenizaron la velada.

La última ruta nos llevó a la principal y mayor ciudad de Marruecos y que los amantes del buen cine recordarán sin problemas, Casablanca. El Zoco de las Aceitunas y la Gran Mezquita Hassan II son dos de sus grandes atractivos.

Al ser nuestra noche de despedida decidimos alojarnos en el mejor hotel de esta bella ciudad; masajes, fisioterapeutas, spa, relax, en general, fueron el denominador común unido a una cena exquisita.
Un viaje a medida por Marruecos

Pero nuestro periplo todavía no había acabado, nos quedaban un buen número de kilómetros por delante, 350 exactamente, hasta llegar al puerto que hace seis días nos despidió para comenzar esta fascinante aventura por un país que nunca deja de sorprendernos.

El trayecto en el ferry de vuelta fue radicalmente opuesto al de ida, las caras visiblemente más tristes, porque la despedida se acercaba. El desembarco y trámite aduanero fueron muy rápidos, para casi todos, puesto que dos de los visitantes perdieron un documento vital para salir del país, hecho que nos forzó a invertir más horas.

Nos dirigimos a Málaga, ciudad en la que nuestros amigos nos devolvieron las motos y se alojaron antes de coger sus vuelos a EE.UU. en lo que fue el punto final de este viaje a medida por Marruecos.

¡Excepto Eckart! Nuestro nuevo amigo austriaco decidió continuar rumbo hasta su país, atravesando el nuestro y seguro que algunos otros más.

¡¡¡Buen viaje Eckart!!!

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