SUDÁFRICA ADVENTURE parte II

SUDÁFRICA ADVENTURE parte II

Vida salvaje, bahías y playas de arenas blancas, una gastronomía y cultura al vino extraordinaria, es tan solo parte de lo que la ruta 62 y la Garden Route nos ofrecerán en esta inigualable aventura en moto.

WILD LIFE & GASOLINA

Por David Colash

Como ya recordareis en el anterior numero nos quedamos en que no sabíamos si podríamos hacer lo que teníamos previsto el 2º dia de llegar a Sudáfrica, ver al gran escualo en Hermanus.

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Pues si!!! Mañana el mar estará apto para navegar y además podremos hacerlo en Van Dyks Bay, precioso pueblo costero que no conocemos y que podremos sumar a nuestro recorrido como un lugar más a descubrir en este viaje.

Así que dejamos el pedazo de batido hiper natural que nos estábamos tomando en el encantador Barrydale, las fotos de rigor  y nos vamos Van Dyks Bay. Para ello hoy pasaremos por la Reserva Natural Marloth. Si os gustan las montañas este es vuestro sitio. Desde caminatas relativamente fáciles a través del bosque indígena,  hasta saltos verticales en las cumbre de los picos Diez, Once y Doce en punto. Los picos del reloj: aparentemente usan las sombras proyectadas por estas montañas para decir la hora del día.

Hay un buen número de pistas y caminos, pero creo que con el dia de Overberg para llegar “no convencionalmente” al cabo de las Agujas, tuvimos bastante.

En la reserva de Marloth uno puede ver numerosos animales, desde pequeños antílopes hasta babuinos , leopardos , caracales , mangostas y liebres. Una rica avifauna que otorga acceso al águila negra, el búho de madera, el francolín de alas rojas, los pájaros carpinteros y el buitre del Cabo.

Lo dicho, ya no queremos acceder a nuestros objetivos “no convencionalmente”. Compraremos un libro de esta maravillosa reserva donde poder ver a todos los animalitos que viven en ella.

Continuamos por parte de la costa del Cabo Occidental, muy sinuosa y con multitud de pueblecitos pesqueros. Este es un tramo muy atractivo para los amantes del buceo que quieran ver abundancia de fauna y flora bajo la superficie del océano. Las playas con sus arenosos y largos tramos, se hacen irresistibles. Algunas de las más cercanas son la de Stanford’s Bay, Kleinbaai, Die Plaat, y Franskraal, famosa por su excelente observación de aves.

El mayor reclamo turístico de Van Dyks Bay, reclamos que odio, es la inmersión con el tiburón blanco. Esta población vive de ello. Os aseguro que los animales no sufren el más mínimo contratiempo, están en su estado natural. La tribulación del barco esta constantemente lanzando al mar trozos de carnaza y de pescado para atraerlos. Quizás sea esta la parte que menos me gusta. Dan de comer a los tiburones para que se acerquen a las jaulas, creo que provocando cambios de comportamiento en ellos ya que no se molestarán más en buscar su propio alimento. Hasta que este negocio deje de funcionar, y entonces que?
En fin, no me siento demasiado cómodo sabiendo que estoy contribuyendo de una manera muy directa en una actividad irresponsable con la naturaleza. Es mi humilde punto de vista y espero que quede entre nosotros.

Pues bien, ya estamos en este pueblecito pesquero y muy “turístico”. Tan turístico que cuando llegamos con nuestra motazas armando un poco de escandalo con los escapes de las Harleys, que se nos presentan dos chicas españolas que …pasaban por allí. Es lo que tienen las motos, ya sabeis.Jejeje

Hechas las presentaciones nos dirigimos todos juntos al interior del recinto, donde nos invitan a sentarnos para darnos una didáctica formación de lo que se debe y no se debe hacer en este tipo de actividad. Detrás del instructor que nos da la charla hay una enorme jaula de acero, muy debastada por la salitre, con el nombre de la empresa que gestiona esta actividad y que servirá de ejemplo de cómo hemos de actuar dentro de ella.

Momentos de muchas coñas, creo que nos vinimos arriba con la presencia de nuestras nuevas amigas.

Montamos un poco de espectáculo en el exterior del recinto junto a nuestras motos con todo nuestro equipaje, furgoneta, bañadores, chanclas, etc, y nos dirigimos al barco que nos llevará al encuentro del tiburón. Intentamos el avistamiento de focas pero debido a que los días anteriores estuvo tan complicado el mar no conseguimos divisar ningún grupo. Y os aseguro que el capitán del barco lo intento e intento.

Imaginaos los momentos de nervios cuando llegamos a la zona “0” y comienzan a deslizar hasta el agua una gigantesca jaula, muy similar a la que os he comentado que estaba en el recinto donde nos dieron la formación, con un poco menos de desgaste, eso si.

-Ok, ten minutes, nos dicen. Esa era el tiempo que debíamos estar en la jaula sumergidos hasta que nos subieran para hacer el relevo por el siguiente grupo.

Pues bien, adivinad a quien le toco meterse en esa jaula el primero, efectivamente a un servidor. No deja de impresionar sumergirte en un medio para el que el ser humano no esta preparado o adaptado, dentro de una enorme jaula y rodeado de tiburones, si si, rodeado de tiburones. Toda esa carnaza que la tripulación del barco lanzaba sin cesar por la borda surtió efecto y 8 tiburones estaban como locos dando vueltas alrededor del barco, mas concretamente de la jaula, que es donde los pesados de la carnaza insistían en echar.

Pues bien, no se hable mas y a la jaula!!! Nuestras nuevas dos amigas fueron también las nominadas para la inmersión.

11 grados en el agua son muy pocos y yo estaba tan tenso que olvide ponerme el ortopédico gorro que incluía el grueso neopreno del 5, o quizás fuera para no despeinarme ante la presencia de las féminas?. Sea como fuere, madre mía que dolor de cabeza después de los primeros 3 minutos. El frio parecía atravesarme el cráneo. Aun así disfrute como un enano y grabe con mi Gopro a los tiburones e incluso, e infringiendo las normas, algo que me pone y no lo puedo evitar, los toqué. La sensación fué alucinante y la experiencia también. Ver a estos animales tan cerca con esas bocas de cientos de afilados dientes despedazando la carne que los operarios les lanzaban atada a unas cuerdas, es una experiencia que no olvidas.

Los ten minutes han pasado, es mas nos hemos ido a casi 15. Yo creo que la tripulación quería impresionar a las dos españolas, y como yo estaba por alii…

Sensación entre sensaciones la de salir al calorcito del radiante sol que hoy había. Tal fue la sensación que cuando me llamaron para la segunda inmersión les dije que fuera Rita, la cantaora. Que yo me quedaba recargando energía en proa al más puro estilo lagarto de la península Ibérica. Suena bien, verdad?. Pues se me fue tanto la mano emulando a este lagarto que tuve que comprar un barril de after sun para meterme en él por la noche y  poder salir a cenar. Además de las continuas risas del personal. Vaya nochecita!!!

Desayunamos, yo lo que puedo y lo que me deja la tensa y roja piel de mi cara. Algunos compañeros querían hacerse las tostadas en mi frente.

Nos vamos, que Cape Town nos esta esperando. Paramos en una gasolinera para repostar y comenzamos el día con la próxima parada en Betty´s Bay. Cuidad costera y de segundas residencias vacacionales también muy destinada al turismo, puesto que aquí  se encuentra el reconocido Jardín Botánico Nacional de Harold Porter y su colonia de pingüinos africanos. Pagando una entrada, poco dinero, tenemos acceso a ver a estos personajes trajeados que andan tranquilamente para arriba y para abajo entre chapuzón y chapuzón.

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Continuamos por la preciosas playas y acantilados pasando por pueblos como Gordos Bay, donde la gente bañándose nos saluda desde la  playa. Tanto nos saluda que creo que fue el motivo de despiste de nuestro “driver”, dando un bordillazo de muy señor mío, reventar la llanta y por supuesto el neumático. En 20 minutos lo dejamos listo. Que todo sea esto.

Ya con nuestra rueda de repuesto continuamos por Muizenberg donde está la mayor concentración surfera de Ciudad del Cabo y donde también podremos encontrar Surfers Corner y esas famosas casitas de colores en sus playas  que seguro todos habéis visto alguna vez en fotos, documentales o en vivo, los mas afortunados. Pasamos también por Murdock Valley

Y por la rehabilitada Scarborought, que después de sus innumerables esfuerzos merece mencionar que  fue designada como aldea de conservación en abril de 1996, definida como «un área residencial de extensión limitada, rodeada de un paisaje natural conservado, comprometida a revertir el daño ambiental pasado y evitar futuros impactos ambientales».  Ahí es nada!!!

Os aseguro que el entorno, las playas, las carreteras y todo lo que está en  este lugar irradia paz y armonía. Es precioso.

Pero la belleza aun no ha terminado no, aun nos queda mucha belleza por ver y descubrir. Sin ir mas lejos en la hora de la comida. Las tripas comienzas a quejarse y casi como si de un piloto automático se tratara nos dirigimos al gran Vineyards de Cape Town. Una bodega y restaurante de esos que parecen de película y que además se ven bastante por Sudafrica, una gozada.

Cuenta con una terraza con vistas a la Montaña de la Mesa, donde los teleféricos que ascienden a la cima plana, de ahí su nombre, te permiten apreciar una vista panorámica de la cuidad y también a la prisión donde estuvo recluido Nelson Mandela y que actualmente es un museo viviente.

Después de esta maravillosa comida nos tenemos que ir a la gran ciudad del Cabo donde llega el momento de despedirnos de nuestra fieles compañeras de viaje.

Ultimo vuelo de nuestro querido drone, y es Camps Bay quien nos lo pide a gritos con sus espeluznantes acantilados y sus playas de azul turquesa sobre fondos perfectamente blancos.

Para esta ocasión el hotel el hotel elegido para alojarnos esta en pleno centro de esta bonita ciudad, de manera que así podremos pasear por sus calles y conocerla un poco mas.

Después de esta aventura en moto y como en otras muchas, el ultimo día hay mucho de lo que alegrarse y celebrar. Hemos hecho muchos kilómetros, 2000 solo en moto y recorriendo un gran numero de pueblos, ciudades y playas. La sensación después de cada viaje cuando dejamos las maquinas o terminamos, es de mucha paz y sosiego y también de una enorme satisfacción.

Quizás sea por todo esto que después de una divertida cena en Gardens, gran restaurante de Cuidad del Cabo, decidimos ir a conocer un poco la noche Sudafricana. Suena a fiebre del Sábado noche verdad?. Pues no fue para tanto, realmente el cansancio también se ha apoderado de nosotros y todavía tenemos que ver mañana Waterfront.

Una gran alternativa a los centros comerciales que conocemos en occidente. Lo que hace especial a este sitio es que las tiendas y locales están en el muelle, cosa que crean un ambiente marítimo muy especial. Muchos de los edificios datan del siglo XVIII y acogen diversos mercados, productos artesanos, tiendas, bares y restaurantes.
Este es uno de los puntos neurálgicos de la ciudad sudafricana y no es necesario ir de compras para disfrutar del lugar, también permite pasear muy cerca del mar.

Después de dormir unas horas más que estos días anteriores y de la obligada visita a Waterfront para acabar de sorprendernos y ultimar compras, ha llegado el momento de despedirnos de todos nuestros amigos integrantes de este Sudáfrica Adventure. Viaje con el que espero haberos mostrado un poco de lo que allí vivimos y con el que me gustaría terminar felicitando al equipazo de Riders integrantes de este Sudáfrica Adventure que no se han intimidado con nada. Han demostrado ser auténticas almas viajeras disfrutando y exprimiendo al máximo esta magnifica experiencia de 10 días en moto por un continente que nunca deja de sorprender, Africa.

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