Gastroruta a Pedraza

Gastroruta a Pedraza

Las previsiones meteorológicas para este domingo no eran demasiado buenas. Aún así decidimos apostar por conocernos y rodar con nuestras motos a la Gastroruta a Pedraza. ¡Y ganamos! Precioso día para las dos ruedas, con unos paisajes que nos trasladarían a momentos más propios del Medievo que de esta vida de locos que llevamos.

Un pequeño madrugón, un cafecito con  pastas, y comenzamos con el briefing. Lo haremos abreviado ya que debemos parar en un segundo punto de encuentro donde deberá incorporarse el resto del grupo. ¿Los más dormilones? No, dejémoslo en que fueron los que vivían en la zona norte y les “pillaba” mejor.

 

La puntualidad por parte de todos los participantes nos permite comenzar la ruta dentro del horario previsto. Así que ponemos rumbo a Torrelaguna. Fantásticos paisajes con un asfalto excelente son la combinación perfecta para este comienzo de ruta.

Nuestro destino, Campillo de Ranas, pueblo vecino de Majalrayo y al que no tiene nada que envidiar, por cierto.  Es sugerente y muy pequeño, e influenciado por la arquitectura “oscura”. Consigue su inclusión en los llamados pueblos negros. Aquí nos espera un refresco con unas morcillas y croquetas con jamón muy típicos de la zona. Al tiempo que estiramos un poco las piernas y comentamos la ruta recorrida, nos conocemos un poquito más.

 

Continuamos carretera hacia Riaza, no sin antes atravesar el Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra. Lugar donde es muy difícil mantener la vista en el asfalto teniendo esta maravilla tan expuesta a todos tus sentidos. Precioso recorrido para hacer en moto, donde rara vez te cruzas con algún coche y la cobertura escasea. Eso a veces es una ventaja, ¿no?

Pese a encontrarnos en el centro de la meseta, el paisaje que nos encontramos en esta visita a Tejera Negra es el típico de la montaña atlántica.

Antes de llegar a Pedraza haremos un alto en  Riaza, el cual nos permitirá llenar los tanques de gasolina y estirar las piernas después de un par de horas de moto. Para los que fuman también es un alivio.

El Ayuntamiento nos dio permiso, previa petición unos días antes, para aparcar las motos en su majestuosa plaza mientras comíamos. Así, después pudimos hacer unas bonitas fotos de la mano de nuestro querido Luís, el fotógrafo.

 

 

 

 

La madre naturaleza no puede aguantar más y comienza a avisarnos con unas ligeras gotas de agua que en poco tiempo se convierten en un buen chaparrón. Nos ponemos en la gasolinera la ropa de agua y continuamos nuestra Gastroruta a Pedraza. Ya solo nos quedan 40 kilómetros para meternos entre pecho y espalda un cordero asado con unos judiones de la granja más propios de una boda que de una ruta en moto.

Ocupamos los radiadores con un montón de guantes mojados, creando una humedad en el salón más propia del clima tropical que el de Castilla y León. Pero nos reímos, comimos y bebimos como si no hubiera un mañana. La entrega de los welcome packs, de la mano de nuestros patrocinadores y el sorteo de algunos productos, pusieron el punto y seguido a esta cita. Ya no llueve y queremos salir a la plaza a seguir haciéndonos algunas fotos.

4_GastroRuta_Pedraza

El ambiente inmejorable y el clima nos respetó mucho más de lo que esperábamos.

¿La despedida?, siempre lo peor, pero sabíamos que volveremos a encontrarnos en algún trozo de asfalto.

Sé que suena a frase hecha pero tenemos que decirlo: “Que gente tan fantástica nos encontramos en todos nuestros viajes y rutas”,  y esta no podía ser menos.

¡Sois geniales!

Ya os contaremos de nuestras próximas rutas.

Hasta otra.



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